El mar argentino tiene 4.700 kilómetros de costa, una Zona Económica Exclusiva de 3,3 millones de kilómetros cuadrados y pesquerías que producen anualmente más de 700.000 toneladas de capturas entre mariscos, peces de escama y cefalópodos. Ese volumen no llega solo a las góndolas de los supermercados europeos, a los restaurantes de Japón o a las plantas de procesamiento de América del Norte: lo llevan las cadenas logísticas que conectan los puertos patagónicos —Mar del Plata, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia— con los mercados internacionales que demandan los productos del mar argentino. En esa cadena opera Seabird Argentina, agente de carga internacional inscripto ante la AFIP con CUIT 30-70790195-7, con sede en Vicente López, provincia de Buenos Aires, y presencia propia en Buenos Aires, Mendoza, São Paulo y Santos. La empresa gestiona el transporte marítimo, aéreo y terrestre de exportaciones argentinas hacia los principales mercados internacionales, incluyendo los productos del complejo pesquero y agroalimentario costero que son parte central del perfil exportador del país.
La exportación de productos del mar: exigencias logísticas específicas
Los productos del mar tienen requerimientos logísticos que los diferencian de cualquier otro tipo de carga. La cadena de frío es el primero y más crítico: desde el momento en que el pescado o el marisco es procesado en la planta, la temperatura debe mantenerse dentro de rangos estrictos hasta que llega al consumidor final en el otro lado del mundo. Un quiebre en la cadena de frío —una hora fuera de temperatura durante el transporte terrestre hasta el puerto, un contenedor refrigerado que falla durante el tránsito marítimo— puede resultar en el rechazo de toda la partida en el puerto de destino, con pérdidas que superan ampliamente el costo del flete.
El segundo requerimiento es documental. Cada embarque de productos pesqueros argentinos hacia la Unión Europea debe estar acompañado del certificado sanitario emitido por el SENASA, que acredita que el producto fue procesado en establecimientos habilitados y que cumple con los estándares de inocuidad alimentaria del bloque europeo. Hacia Japón y Corea del Sur —mercados de alta exigencia sanitaria y de los principales compradores de mariscos argentinos— los requisitos de certificación son aún más específicos y varían por tipo de producto. El calamar patagónico, las vieiras, la merluza y el langostino tienen cada uno sus propios requisitos de inspección, análisis de residuos y documentación de origen que deben gestionarse con precisión en cada embarque.
Seabird Argentina integra la gestión de esa documentación dentro de su servicio de despacho aduanero propio, coordinando los certificados del SENASA, los certificados de origen y la documentación aduanera de exportación en paralelo con la reserva de espacio en el buque y la coordinación del transporte refrigerado desde la planta hasta la terminal portuaria.
El corredor con Europa: la miel, los aceites y el acuerdo Mercosur-UE
El acuerdo Mercosur-Unión Europea que entró en vigencia el 1 de mayo de 2026 abrió con preferencias arancelarias concretas un mercado de más de 700 millones de consumidores para los productos agroalimentarios argentinos. La miel obtuvo una cuota anual de 45.000 toneladas libres de aranceles. Las frutas, los aceites y los alimentos procesados tienen cronogramas de desgravación que mejorarán su competitividad en Europa de forma progresiva. El girasol argentino pasó en pocos meses de abastecer el 1% de las importaciones europeas del rubro al 30,6%, convirtiéndose en el principal proveedor de la industria molinera de Rumania y Bulgaria.
Seabird Argentina tiene trayectoria documentada en la exportación de productos agroalimentarios hacia mercados internacionales, con más de 1.374 embarques registrados hacia puertos de América del Norte desde 2007. Esa experiencia en la gestión de certificados sanitarios del SENASA, certificados de origen bajo los regímenes preferenciales vigentes y documentación aduanera de exportación es la base sobre la que la empresa extiende su operación al nuevo corredor europeo que el acuerdo Mercosur-UE abrió desde mayo. Los productores de miel de Entre Ríos y La Pampa, los apicultores de Buenos Aires, los cultivadores de ajo de Mendoza y los productores de frutas del Alto Valle que quieren aprovechar la nueva cuota libre de aranceles necesitan un operador logístico que conozca los requisitos del mercado europeo y que pueda gestionar la cadena completa desde el depósito hasta el puerto de destino en Rotterdam o Hamburgo.
Santos como puerta hacia los mercados más lejanos
Para las exportaciones argentinas con destino en Asia —que en 2026 incluyen el maíz que reabrió el mercado chino después de una década, el litio que va a Corea del Sur y Japón, y los aceites y harinas que abastecen la industria alimentaria del sudeste asiático— Santos es el hub de transbordo central. La mayoría de los embarques desde Buenos Aires o Zárate hacia Asia no van en servicios directos: llegan primero a Santos y desde allí toman los servicios de largo alcance que conectan América del Sur con Shanghai, Busan, Singapur o Tokio.
Seabird Argentina tiene personal propio en Santos, lo que le permite coordinar ese transbordo de forma directa: gestiona el ingreso a las terminales del mayor puerto de América Latina, verifica que la documentación del embarque original sea compatible con los requisitos del servicio de conexión hacia Asia y resuelve las contingencias que surgen en ese punto sin los tiempos de respuesta de un corresponsal externo. Para los exportadores de productos del mar y agroalimentarios argentinos que quieren llegar a los mercados asiáticos con la consistencia que esos compradores exigen, esa presencia directa en Santos es la diferencia entre una cadena que funciona con previsibilidad y una que acumula fricciones en cada transbordo.
El año en que todo se alineó
Argentina exportó en mayo de 2026 la mayor cantidad de bienes de su historia: 9.537 millones de dólares en un mes, con un superávit comercial de 3.504 millones. Las exportaciones agroindustriales llegaron a 130 destinos en cinco meses. El acuerdo con la UE abrió el mercado europeo. El maíz volvió a China. El litio batió su récord mensual. En ese contexto de máximo volumen y nuevos mercados, la logística internacional no es un servicio de soporte: es la condición que hace posible que cada tonelada producida en Argentina llegue al mercado que la demanda. Seabird Argentina opera en ese espacio desde Vicente López, con más de dos décadas de trayectoria, cinco servicios integrados y presencia propia en los nodos logísticos más relevantes de Argentina y Brasil.
