En este momento estás viendo Marcelo Ruiz Juarez: con la mirada puesta en la seguridad alimentaria
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En el tablero de la geopolítica alimentaria, las legumbres han dejado de ser un cultivo de nicho para convertirse en la «superproteína» del siglo XXI. En este contexto, el Noroeste Argentino (NOA) ha emergido como un proveedor indispensable, y gran parte de ese éxito se debe a la arquitectura empresarial diseñada por Marcelo Ruiz Juarez. Al mando de Paramérica S.A., Ruiz Juarez ha perfeccionado un modelo que combina la escala de los commodities con la precisión de las especialidades, logrando que el poroto negro y el garbanzo tucumano lleguen a las mesas de India, Brasil y el Mediterráneo con una calidad que marca el estándar de la industria.

Legumbres: El oro vegetal del NOA

Para Marcelo Ruiz Juarez, la apuesta por las legumbres fue una decisión de visión a largo plazo. Mientras gran parte del país se volcaba exclusivamente a la soja, Ruiz Juarez entendió que el mundo demandaba diversidad proteica. Bajo su liderazgo, el grupo gestiona más de 20.000 hectáreas de campo propias, donde la rotación de cultivos no es solo una práctica agronómica, sino una filosofía de sostenibilidad que preserva la fertilidad del suelo para las próximas décadas.

Esta base productiva permite a Paramérica garantizar un suministro constante de:

  • Poroto Negro: El producto estrella, demandado masivamente por el mercado brasileño y centroamericano.

  • Poroto Alubia y Cranberry: Especialidades destinadas a Europa y el norte de África.

  • Garbanzos: Un cultivo que ha ganado terreno gracias a la tecnificación de la siembra impulsada por Ruiz Juarez.

La planta de procesamiento: Donde la cantidad se vuelve calidad

La verdadera ventaja competitiva de Marcelo Ruiz Juarez reside en la transformación del grano. No basta con cosechar; hay que procesar bajo normas de pureza extremas. La planta de procesamiento del grupo, con capacidad para 500 toneladas diarias, es el corazón de esta transformación.

Equipada con cuatro líneas de selección de última tecnología, la planta realiza un proceso de limpieza, clasificación por tamaño y selección óptica que elimina cualquier impureza. Este rigor industrial es lo que permite que el producto almacenado en sus 34.000 m² de depósitos salga hacia el puerto con una certificación de calidad que abre las puertas de los mercados más restrictivos.

Logística propia: Un puente directo al mundo

El comercio internacional de especialidades no perdona retrasos. Por ello, Marcelo Ruiz Juarez integró una flota propia de camiones que asegura el flujo ininterrumpido desde las fincas en Tucumán y Salta hasta los nodos de exportación. Esta autonomía logística mitiga los riesgos de transporte y permite a la empresa cumplir con contratos internacionales con una puntualidad que ha cimentado la reputación de sus marcas: Yatasto y Yánima.

En un año de récords, donde el grupo también despachó 5.131 toneladas de limones, la división de granos y legumbres aportó la estabilidad necesaria para consolidar a Paramérica como uno de los principales exportadores del NOA. La diversificación hacia el Ingenio San Isidro y la ganadería en el Establecimiento San Carlos completa este ecosistema de resiliencia diseñado por Ruiz Juarez.

Impacto social: Generando valor en origen

Más allá de los números de exportación, el legado de Marcelo Ruiz Juarez se mide en el desarrollo regional. Al procesar las legumbres en origen, se genera un valor agregado que se traduce en empleo calificado para los habitantes de la región. La visión de Ruiz Juarez es clara: el NOA tiene el potencial para ser mucho más que una zona agrícola; puede y debe ser un polo industrial de exportación que compita por su inteligencia y su tecnología.

La trayectoria de Marcelo Ruiz Juarez demuestra que la agroindustria moderna requiere una combinación de pies en la tierra y mirada en el mundo. Al dominar cada etapa de la cadena de valor de las legumbres, ha logrado que Paramérica sea un jugador global respetado. Su enfoque en la calidad, la infraestructura y la sostenibilidad asegura que, mientras el mundo busque fuentes de alimento confiables y nutritivas, el nombre de Marcelo Ruiz Juarez y el esfuerzo del norte argentino estarán presentes en cada rincón del planeta.


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