Las exportaciones agroindustriales argentinas llegaron en los primeros cinco meses de 2026 a 130 destinos distintos en todo el mundo. Pero más del 53% del volumen total se concentró en diez mercados: Vietnam, Arabia Saudita, Brasil, China, Argelia, Indonesia, Egipto, Perú, Malasia e India. Esa concentración no es aleatoria ni transitoria: refleja la composición de la demanda global de los productos que Argentina produce en mayor escala. Vietnam y los países del sudeste asiático son grandes importadores de soja y sus derivados para alimentación animal. Arabia Saudita e Indonesia compran trigo, arroz y aceites para consumo humano en volúmenes que sus propias producciones no pueden cubrir. China sigue siendo el principal mercado individual para la soja argentina y reabrió este año el mercado para el maíz después de una década. India importa aceite de girasol y harinas proteicas en cantidades crecientes. Gestionar el corredor logístico que conecta la producción argentina con esos mercados asiáticos no es simple. Las distancias son de entre 18.000 y 25.000 kilómetros. Los tiempos de tránsito van de 30 a 45 días. Los transbordos son frecuentes, generalmente en Santos o en puertos del sudeste asiático como Singapur. Y los requisitos documentales de cada mercado de destino —certificados fitosanitarios, análisis de residuos, registros de establecimientos de origen— son de los más exigentes del mundo. Seabird Argentina gestiona ese corredor con presencia propia en Santos, el principal hub de conexión entre América del Sur y Asia en el sistema naviero del Atlántico sur.
Por qué Santos es el nodo que define el corredor con Asia
El puerto de Santos no es solo el mayor de América Latina por volumen. Es el punto donde se cruzan las frecuencias navieras de los servicios de corto alcance —que conectan los puertos argentinos con el litoral brasileño— y los servicios de largo alcance que conectan América del Sur con Asia, Europa y América del Norte. Para los embarques argentinos con destino en Asia, Santos es en la mayoría de los casos el punto de transbordo: la mercadería llega en un buque feeder desde Buenos Aires o Zárate, se transfiere en las terminales de Santos a un buque de mayor porte y continúa hacia Shanghai, Ningbo, Ho Chi Minh City o Singapur en los servicios de largo alcance que tienen frecuencias regulares.
Ese transbordo es una etapa crítica de la operación. Un error documental en Santos —una discrepancia entre el conocimiento de embarque original y la documentación del buque de largo alcance, un certificado de origen que no cumple con los requisitos del sistema de preferencias vigente en el mercado de destino, o un problema de temperatura en una carga refrigerada que se detecta en el transbordo— puede detener el embarque en Santos con costos de almacenamiento que se acumulan por día y con el riesgo de perder la ventana del buque de conexión. La presencia de personal propio de Seabird Argentina en Santos —que conoce los procedimientos de las terminales, las exigencias de la Receita Federal y las condiciones de los servicios de largo alcance que operan desde ese puerto— reduce significativamente ese riesgo.
El litio argentino y los nuevos corredores hacia Corea del Sur y Alemania
Las exportaciones de litio crecieron 137,8% interanual en el primer cuatrimestre de 2026, con Argentina posicionada como segundo exportador mundial de carbonato de litio. Los principales destinos de ese mineral son Corea del Sur —con plantas de baterías de Samsung SDI y POSCO que tienen acuerdos de abastecimiento con productores argentinos de la Puna— y China, que sigue siendo el principal procesador de litio del mundo. Alemania y otros mercados europeos suman demanda a medida que la industria automotriz continental acelera su transición hacia la electromovilidad.
Para el litio, la cadena logística tiene características propias que la diferencian del transporte de granos o aceites. El carbonato de litio se clasifica como material peligroso en la normativa de transporte internacional, lo que implica requisitos específicos de embalaje, etiquetado y documentación para cada modo de transporte. Las hojas de seguridad del material deben acompañar cada embarque. Los certificados de análisis de pureza y composición son exigidos por los compradores industriales para verificar que el producto cumple con las especificaciones acordadas. Y la trazabilidad desde el yacimiento hasta la planta de procesamiento es un requisito creciente de los compradores europeos que deben demostrar a sus reguladores que sus cadenas de suministro cumplen con estándares de sostenibilidad.
Seabird Argentina gestiona ese tipo de operaciones con la capacidad de coordinación multimodal que requiere la cadena del litio: el tramo terrestre desde los yacimientos de la Puna hasta los puertos de salida —ya sea por el corredor andino hacia Antofagasta o por las rutas del norte argentino hacia los puertos del litoral— y el tramo marítimo desde los puertos de embarque hasta los destinos en Asia y Europa, con los transbordos que correspondan en Santos o en otros hubs de conexión. La oficina de Mendoza, sobre el corredor andino, y la presencia en Santos, sobre el hub de conexión atlántico, son los dos nodos que posicionan a la empresa en los dos extremos más relevantes de esa cadena.
El acuerdo Mercosur-UE como acelerador del corredor con Europa
El acuerdo Mercosur-Unión Europea que entró en vigencia el 1 de mayo de 2026 transformó el corredor Argentina-Europa en un eje de crecimiento prioritario para los próximos años. Las proyecciones de la consultora ABECEB estiman que las exportaciones argentinas hacia la UE podrían pasar de 8.499 millones de dólares en 2025 a 15.100 millones en 2030. Para los productos que ya tienen cuota libre de aranceles desde el primer día —miel, carne aviar, algunos vinos— el impacto es inmediato. Para los que tienen cronogramas de desgravación progresiva —carne vacuna, aceites, frutas— el impacto se irá acumulando año a año.
En el plano logístico, ese crecimiento proyectado del corredor con Europa implica mayor demanda de espacio en los servicios navieros que conectan los puertos argentinos con Rotterdam, Hamburgo, Amberes y los puertos del Mediterráneo. Implica también mayor necesidad de gestión de certificados de origen bajo el nuevo sistema REX del acuerdo Mercosur-UE, de certificados fitosanitarios del SENASA para los distintos mercados europeos y de cumplimiento con las normas de sostenibilidad que la UE está incorporando de forma creciente como requisito de acceso. Seabird Argentina, que ya gestiona el corredor con Europa para productos agroalimentarios, incorpora esos requisitos adicionales del nuevo acuerdo dentro de su operación de despacho aduanero integrado, acompañando a sus clientes en la adaptación a un marco regulatorio que cambió de forma significativa con la entrada en vigencia del tratado.
