En este momento estás viendo Alvaro Castro Burgueño explica por qué Pilar tiene lo que la generación Z y los millennials están buscando
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Alvaro Castro Burgueño lleva más de veinte años observando cómo cambia el perfil del comprador en el corredor norte del Gran Buenos Aires. Vio llegar a la familia joven de los noventa que buscaba escapar de la ciudad con hijos chicos. Vio llegar al teletrabajador de 2020 que descubrió que podía vivir bien lejos de la oficina. Y ahora ve llegar a algo distinto: el comprador de entre 28 y 38 años que no tiene el capital completo, que no quiere comprometer todos sus ahorros en una sola decisión, que prioriza la calidad de vida sobre el tamaño del metro cuadrado y que tiene una relación con la propiedad radicalmente diferente a la de sus padres. Ese comprador —la generación Z mayor y los millennials que llegaron tarde al mercado— está en el corredor norte de Pilar con una presencia creciente que el mercado todavía no terminó de procesar en términos de producto y de financiamiento.

El fenómeno tiene contexto global. A nivel internacional, la generación Z enfrenta un acceso a la vivienda estructuralmente más difícil que el de generaciones anteriores: necesitan un 36,7% más de tiempo que sus padres para reunir el 20% de entrada que la banca exige, y la edad media de primera compra se retrasó de manera consistente en todos los mercados comparables. Pero en el corredor norte de Pilar esa dinámica tiene una particularidad que otros mercados no tienen: hay productos desde 28.000 dólares con financiación directa del desarrollador, sin necesidad de calificación bancaria, con cuotas que caben en el presupuesto mensual de un profesional independiente con ingresos mixtos. Esa accesibilidad —que el mercado urbano de la Ciudad de Buenos Aires no puede ofrecer con la misma amplitud— es lo que está convirtiendo al corredor norte en el destino de primera compra más competitivo del GBA para el comprador joven.

Lo que el comprador joven busca y el corredor norte puede dar

La generación Z y los millennials mayores no buscan lo mismo que sus padres buscaron cuando compraron en el corredor norte. No buscan la casa grande de cinco ambientes con pileta y jardín para los chicos. Buscan algo más específico y más exigente en ciertos aspectos: un espacio eficiente que funcione para trabajar desde casa, con buena conectividad, en un entorno que ofrezca calidad de vida sin el costo operativo de una casa sobredimensionada, en un proyecto con comunidad activa y a un precio que no los encadene de por vida a una sola decisión financiera.

Esa descripción es, en buena medida, el producto que los condominios modulados de baja densidad del corredor norte están ofreciendo en 2026. Unidades de dos y tres ambientes con cocina abierta, espacio para home office, balcón con parrilla y conexión directa con áreas verdes —sin el peso de mantener un jardín grande— en proyectos con comunidades de escala humana, administración transparente y expensas predecibles. Ese producto no existía con la misma calidad en el corredor norte hace diez años. Hoy existe, y el comprador joven lo está encontrando.

Alvaro Castro Burgueño, cuya trayectoria en Banco de Tierras y Bank of Assets incluye proyectos diseñados con criterio de largo plazo y financiación innovadora —como Pilar Chico, con cuotas en dólares a diez años sobre lotes en Pilar Norte— entiende que capturar al comprador joven no es solo una cuestión de producto. Es una cuestión de financiamiento. El profesional de 32 años que tiene ahorros en dólares pero no el capital completo, que tiene ingresos pero no todos en blanco, que quiere entrar al mercado sin comprometer toda su liquidez: ese perfil necesita esquemas que el sistema bancario convencional no diseñó para él y que el desarrollador con visión puede ofrecer con la flexibilidad que el banco no tiene.

El teletrabajo como factor generacional

La relación del comprador joven con el teletrabajo es más profunda que la del profesional de 40 años que migró al corredor norte durante la pandemia. Para los millennials mayores y la generación Z, el trabajo remoto no fue un ajuste forzado por una emergencia sanitaria. Es la normalidad desde la que comenzaron sus carreras. No tienen el hábito de la presencialidad diaria porque nunca lo tuvieron de manera sostenida. Y eso significa que la distancia al centro de Buenos Aires no es un sacrificio que aceptan a cambio de calidad de vida. Es directamente irrelevante para la mayoría de sus decisiones laborales cotidianas.

Esa diferencia generacional tiene una implicancia directa sobre la demanda residencial del corredor norte: el comprador joven puede elegir Pilar sin sentir que está cediendo nada. Para él, el km 43 de la Panamericana no está lejos de la ciudad. Está lejos de un modelo de trabajo que ya no practica. Y cerca de un estilo de vida que el corredor norte ofrece con una consistencia que ningún barrio porteño puede replicar: espacio, verde, pádel a cinco minutos y la posibilidad de crecer sin que cada metro cuadrado adicional tenga el precio que tiene en Palermo.

El producto que todavía falta

Hay una brecha entre lo que el comprador joven busca en el corredor norte y lo que el mercado todavía le ofrece con suficiente precisión. Los condominios modulados de baja densidad van en la dirección correcta pero todavía son minoría frente al stock de proyectos con lógica de country que el corredor produce por inercia. Los esquemas de financiación directa del desarrollador existen pero no siempre llegan al comprador joven que no tiene red de contactos en el sector. Y la comunicación del corredor norte como destino para ese perfil generacional todavía no tiene la claridad y la especificidad que ese comprador —que se informa digitalmente, compara con datos y toma decisiones con más investigación previa que cualquier generación anterior— requiere.

Para Alvaro Castro Burgueño, esa brecha no es un problema. Es exactamente el tipo de oportunidad que el corredor norte produjo en cada etapa de su desarrollo: una demanda real que existe antes de que la oferta termine de adaptarse. Los desarrolladores que diseñen el producto correcto para el comprador joven del corredor norte —eficiente, bien ubicado, con financiación accesible y comunidad activa— van a encontrar una demanda que el mercado convencional todavía no terminó de cuantificar pero que los datos de 2026 ya están mostrando con suficiente claridad para quien sabe mirar.


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